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¿Por qué todos emprendemos en lo mismo?


Hoy en día, gracias a las redes sociales, es muy fácil identificar quiénes están emprendiendo. Pero también es fácil notar algo curioso: pareciera que todos estamos emprendiendo en lo mismo.


Desde negocios de comida y cafeterías, hasta bienes raíces, cursos de inteligencia artificial o la reventa de productos importados, las tendencias se replican una y otra vez.


Parece existir una especie de efecto dominó. Si un video se vuelve viral porque alguien vendió miles de pesos en roles de canela, al día siguiente aparecen decenas de nuevos emprendimientos vendiendo roles de canela. Si alguien presume en redes sociales que gana $200,000 pesos al mes vendiendo gorras —sea cierto o no—, rápidamente surge un ejército de personas intentando hacer exactamente lo mismo.



Las redes sociales nos muestran constantemente historias de éxito. El problema es que rara vez nos muestran todo el proceso que hubo detrás de ese resultado. Vemos el negocio funcionando, pero no los años de trabajo, los errores, las pruebas fallidas o incluso la posibilidad de que la historia esté exagerada.


El deseo de alcanzar el estilo de vida que observamos en internet lleva a muchas personas a buscar el camino más rápido hacia el emprendimiento. En lugar de preguntarse qué problema pueden resolver o qué valor pueden aportar, buscan replicar lo que aparentemente ya funciona.


Y aquí aparece uno de los principales desafíos.


Innovar requiere tiempo. Requiere investigar, observar, experimentar y, sobre todo, aceptar la incertidumbre. Implica recorrer un camino para el que no existen garantías. Por el contrario, copiar un modelo ya conocido parece más seguro porque alguien más ya lo validó antes.


Por eso muchos emprendedores prefieren entrar a mercados saturados antes que invertir tiempo en construir algo diferente. El problema es que cuando todos persiguen la misma oportunidad, esa oportunidad deja de ser tan atractiva como parecía al principio.


El verdadero problema: confundimos copiar con emprender


Existe una diferencia importante entre emprender e imitar.


Cuando una persona identifica una necesidad, investiga un problema, valida una solución y construye una propuesta de valor, está emprendiendo.


Cuando una persona observa que algo está de moda y simplemente intenta replicarlo, está siguiendo una tendencia.


El problema es que las tendencias tienen fecha de caducidad.


Lo que hoy parece una gran oportunidad puede convertirse en un mercado saturado en cuestión de meses. Mientras más fácil parezca entrar a un negocio, más probable es que cientos de personas estén pensando exactamente lo mismo.


Por eso vemos colonias con varias cafeterías en la misma calle, decenas de agencias ofreciendo exactamente los mismos servicios o cientos de tiendas vendiendo productos prácticamente idénticos.



Innovar no significa inventar algo revolucionario


Cuando hablamos de innovación, muchas personas imaginan la creación de una nueva tecnología o el próximo Google.


La realidad es mucho más sencilla.


Innovar puede significar encontrar una forma diferente de atender a un cliente, mejorar una experiencia, utilizar tecnología para simplificar un proceso o resolver un problema que otros han ignorado.


Muchas de las mejores ideas de negocio no nacieron de una gran invención, sino de una mejor observación.


De hecho, algunas de las empresas más exitosas del mundo no inventaron algo completamente nuevo. Lo que hicieron fue entender mejor una necesidad existente y ofrecer una solución superior.


¿Cómo encontrar oportunidades diferentes?


La mayoría de las oportunidades no se encuentran observando TikTok o Instagram. Se encuentran observando problemas.


Los problemas están en todas partes: en los tiempos de espera, en los trámites innecesarios, en los servicios deficientes, en las experiencias frustrantes y en las necesidades que nadie está atendiendo adecuadamente.


Pregúntate:

  • ¿Qué situaciones generan frustración en las personas?

  • ¿Qué procesos son lentos o ineficientes?

  • ¿Qué servicios tienen mala calidad?

  • ¿Qué necesidades están siendo ignoradas?

  • ¿Qué podría hacerse de una manera más simple, rápida o accesible?


Mientras la mayoría observa las tendencias, los emprendedores más exitosos observan los problemas.


Reflexión final



Las redes sociales nos muestran negocios exitosos y nos convencen de que la mejor estrategia es copiar. Sin embargo, las mayores oportunidades suelen encontrarse donde casi nadie está observando.


La próxima vez que pienses en emprender, antes de preguntarte:

"¿Qué negocio está funcionando?"


Pregúntate:

"¿Qué problema vale la pena resolver?"


Porque las mejores ideas rara vez nacen de seguir a la multitud.


Y tal vez ahí se encuentre la diferencia entre abrir un negocio más y construir algo que realmente genere valor.



César Gabriel Alfaro Suzán es consultor, docente universitario y fundador de TRENING. Ha acompañado a cientos de emprendedores y organizaciones en procesos de innovación, desarrollo de talento y creación de proyectos de impacto.

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